21 septiembre 2017

PRIMER DÍA DE PISCINA

Esta semana mis peques han empezado a ir a natación. Después de estar todo el mes de junio pendiente de llamar por teléfono para saber si había plazas, por fin están los dos dentro. Él va dos días a la semana con niños de entre 3 y 6 años, y ella los sábados acompañada por mí o por el papá en el grupo de 1 a 3 años.

(Aquí os dejo foto del look piscinero de mi personaje...la historia de ese día en Decathlon da para otro post).





Y el martes llegó el momento: el primer día de piscina. Dejé a la bichilla con mi madre para enterarme bien de cómo va aquello y no tener que estar corriendo detrás de una niña de 2 años, y allá que nos fuimos el bichico y yo. 

Tengo que decir que salí de casa con casi una hora de antelación (poco común en mí) para aparcar tranquilamente, saber dónde están los vestuarios, hablar con el monitor, ver dónde se dejan las cosas y demás... Y me tiré casi media hora dando vueltas buscando aparcamiento!! Que mi hijo pasó de ayudarme a buscar sitio a dormirse, tal cual. Que al final por fin encontré un coche que se iba, y aunque el mío entraba justito hice un "hala, aparcao!!" y ahí se quedó. Salir pude, que no tenía tiempo de pensar en cómo entraría después, y me fui con el crío en brazos intentando que se despertara por el camino, que había pillao el sueño ese que lo puedes acostar tranquilamente a las 6 de la tarde porque sabes que hasta las 10 del día siguiente no se va a despertar... 

Y llegamos a la puerta del pabellón. Y allí me quedé paralizada unos segundos de ver la cantidad de madres y niños que habían, que parecía que regalaran algo. Pasamos para dentro como pudimos, y empecé a notar ese calorcillo que hay dentro de las piscinas climatizadas, que se nota poco a poco, e igualmente poco a poco empiezas a sudar, y se te humedece el pelo, y si lo llevas estirado, pues se te riza con unos pelufis así por arriba que vas muy de recién levantada derrepente... Y en eso estábamos cuando nos indicaron dónde estaban los vestuarios, así que entré y cambié a mi pequeñajo en medio de una marabunta de madres poniendo gorros/bañadores/gafas/chanclas/secando pelos/duchando/riñendo a niños. Y pasamos a un "pasillito" donde hay que esperar a que venga el monitor a recogerlos, que es como donde meten a los toros antes de salir a la plaza: SOLO COGEN DOS O TRES PERSONAS, pero calculo que habríamos unas doce madres con sus doce niños, así que os podéis hacer una idea del calor, humedad y estrechez del lugar.

Y vino el monitor, y nos dijo que dejáramos allí a nuestros pequeñuelos, que hay que ser puntuales y todo eso, y que no les diéramos merienda rollo churros con chocolate antes de venir porque luego vomitan, que un niño del grupo anterior había vomitado en la piscina pequeña y este grupo de mi hijo tenía que empezar a dar clase en la piscina grande (la olímpica, donde yo me agobio porque no hago pie). Podéis imaginar mi cara de "tranquilidad" al saber que mi hijo, que ni nada, ni flota, ni na, empezaba ahí... Luego miré a otras madres que estaban más cagadas aún que yo y no sé por qué se me pasó la preocupación, imagino que por aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos".
Y salí de allí con la mochila de mi hijo en la mano (porque entre el calor, la estrechez, los vómitos, la preocupación y la despreocupación de después se me olvidó mirar dónde leches se dejan las cosas). Con los pelos engrifaos, la cara sudadita y el rimel corrido...que si no sabéis que salgo de la piscina podíais pensar perfectamente que venía de hacer otra cosa. 

Y después de tres cuartos de hora recogí a mi querubín que salió encantao con su "popesor de pisina", diciéndome que le habían puesto un cinturón con un huevo en la espalda y que había tragado un "poquico" de agua, pero que no pasaba nada porque había tosido un poco y ya está (esta parte me volvió a dejar la mar de tranquila, porque si dice "un poquico" imagino que no llegó al punto lavado-de-estómago). 

Resumiendo, los días de piscina molan porque el peque va encantao de la vida y me gusta que aprenda a nadar, pero aquí la menda se come una de viajes y de correntillas que para mí se quedan. Y hoy me llevo a la bichilla cuando vaya a dejarlo, veremos a ver, porque niña de 2 años + piscina + marabunta + madres + niños + pasillo estrecho + calor...no sé yo!! Deseádme suerte!!


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