15 septiembre 2017

BYE BYE "CHUPIS"


Hoy os vengo a contar un poco como, sin hacerlo a posta, nuestra bichilla ha dejado el chupete de un día para otro. La "chupis" para ella, diminituvo de chupeta, como la llamamos aquí :)

En agosto cumplió los dos años, y lo cierto es que tanto MaridoPrecioso como yo habíamos hablado de ir recortándole el uso, más que nada porque tenía un mono impresionante, lo quería llevar 24 horas y se ponía super histérica cuando lo pedía y no se lo dábamos al segundo. De hecho, veíamos venir la catástrofe cuando dijéramos de quitárselo por completo, porque insisto, era un chupete pegado a una niña.

Estuvimos un par de semanas "intentando" dejárselo solo para dormir siesta y por la noche, pero era prácticamente imposible, porque tenemos varios y aunque le escondiéramos uno, la tía siempre encontraba otro por algún lado... O tenía un momento de esos de rabieta/llorera/aquímandoyo/ypunto, y qué queréis que os diga, pues íbamos a lo fácil, se lo poníamos, se callaba, ella contenta y nosotros también. Y nos mirábamos y decíamos "ya si eso se lo quitamos mañana". . .

Hasta que el otro día, hice limpieza profunda en el comedor. De esas que mueves los sofás y descubres cosas debajo que llevabas ya un tiempo buscando. Y apareció un chupete...que más que un chupete de una niña de 2017, podía ser un resto arqueológico de lo que se metieran en la boca los niños de las carvernas de Atapuerca. Con el látex desgastao a más no poder, los dibujitos del aro casi borrados, y por supuesto lleno de pelusilla. Yo juraría que este chupete lo había tirado hace tiempo, pero pensándolo ahora, no me extrañaría que la señora me viera hacerlo, lo rescatara del cubo y lo hubiera guardado por ahí (que más de una vez lo ha hecho con otras cosas).

¿Qué pasó? Que lo vió y rompió a llorar diciendo que tenía caca, y me probé a ofrecérselo a ver qué hacía, y me decía que no (le faltó decirme que una tiene un mono tremendo, pero que también tiene cierta dignidad para meterse ciertas cosas a la boca). Ante aquella situación, su hermano buscó una rápida solución, y le soltó: "hermana, no pasa naaaaada, le echamos agua y ya está". Pero el agua solo hizo que la pelusilla se fuera, el resto de desperfectos chupetiles seguían ahí. Así que de nuevo a llorar diciendo que no con la cabeza. 

Y hasta ahí la pasión por su chupis. Desde ese momento no ha querido más chupete. Es cierto que me he aprovechado de la situación y no le he ofrecido ningún chupete "de los buenos", pero es que era muy buena ocasión para dejarlo, y encima por su cuenta. 
Tengo que decir que ni lo ha pasado mal ni ha cambiado nada su rutina de sueño y demás. Las dos primeras noches se desveló un momento y lloró un poco, pero no lo pedía, solo lo echaba de menos y en cuanto la cogía de la mano se volvía a dormir. Y ya llevamos una semana...

En este sentido mis dos hijos me han sorprendido para bien, y es que a veces es más el miedo que tenemos los padres al pollo que nos puedan montar por ciertos cambios a como se lo toman en realidad, y hay cosas que asumen mucho mejor de lo que esperábamos.  

Y los vuestros qué tal lo han llevado cuando ha llegado el momento? Alguna anécdota que queráis contar?
Que paséis un gran fin de semana, y si es en familia, mucho mejor ;)

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