31 enero 2014

La vuelta a casa

Cuando te suben a la habitación con tu retoño en brazos y solo hay silencio, te das cuenta de que ya ha pasado todo: ya os ha visto la familia, habéis estado los dos en recuperación, ya se ha enganchado por primera vez al pecho...Y el papá se ha emocionado varias veces, le ha hecho como cincuenta fotos, llamado al resto de familia para decir que todo ha ido bien, y después de asegurarse de que tanto como el duendecillo como tú estáis bien, se ha quedado frito durmiendo en el sillón del acompañante.
Y es ahí, en ese preciso momento, cuando miras bien a tu pequeñajo, lo "examinas" literalmente, lo destapas para verlo en posición ranita, le miras las manos, la cara, hueles ese aroma a bebé inconfundible, ves cómo respira agitado de vez en cuando, y te preocupas por primera vez por si eso será normal o no...y con esto empieza un sin fin de preocupaciones y dudas que no acaban nunca de lo que es normal y lo que no.

Y a la tercer día, pasa el médico y os da el alta, y recoges la habitación, vistes al duende por primera vez con ropa "de calle", descubres que ese conjuntito tan mono que tenías preparado en la canastilla desde hace meses le está enorme...y sales del hospital con un bebé que parece un payaso, pero que es tan guapo que no importa que haya que intuir por donde van los pies en las pedazo de polainas que le has puesto.

Y  llegas a casa, esa casa que has estado preparando para este día tan especial, y por fin empiezas a estrenar todas las cosicas que llevas comprando desde hace tanto tiempo. Y cuando lo metes por primera vez en la cuna, te sientes la persona más feliz del mundo porque eres consciente de que todo ha salido bien, y por mucho que te molesten los puntos, o por muy agotada que estés, sabes que todo ha merecido la pena tan solo por esa simple sensación de tener a tu pequeño durmiendo al lado. 
Y ahí...comienza realmente la nueva vida con vuestro hijo. Yo diría que los días del hospital  no cuentan mucho, porque son días "zen" en que tu no haces nada  de nada, solo estar disponible para el bebé y para las visitas, te bañan y cambian al niño cada vez que hace  falta, te traen la comida ya hecha... Pero cuando llegas a casa, comienza la aventura. Y pasas unos días o semanas o meses, que no deseas ni a tu peor enemigo, porque al cansancio de no dormir de un tirón toda la noche, se une  la inexperiencia de "PPP" (Papás Pringaos Primerizos), y el crío, que solo tiene unos días, te domina que da gusto. Y para aderezar este caos, se te hace pipí encima...varias veces (por aquello de pillarte desprevenido entre pañal y pañal) o popó en la cama (historia basada en hechos reales por no tener ganas de levantarnos al cambiador de madrugada...).

Pero todo pasa, y por fin, después de mucho esfuerzo y como en todo tipo de relaciones, acabáis conociendo a vuestro pequeñajo con solo mirarle, ya salís tranquilos a la calle sin miedo a que le dé por llorar y gritar como un poseso y hasta quedáis con otras parejas que también tienen niños...
Y entonces, comenzáis a disfrutar de vuestro bebé y de vuestra nueva vida juntos ;)


4 comentarios:

  1. Tiene que ser toda una aventura las primeras semanas de adapatación!! agotador... a la vez que emocionante... :)

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    1. Es digno de escribir un libro...un sin fin de sensaciones!! jejeje

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  2. Bueno, un poco de miedo aun se pasa cuando se sale de paseo, que las carreras con el cochecito son por algo!

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    1. jajajajaja,si...aun hay que ir diciendo a la gente cuando llora que es nuestro y que no lo hemos secuestrado...pero se lleva muuuuuuuuuuucho mejor que cuando tenia un mes!!!

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